Caletín y Fergomilo y ... la sorpresa misteriosa

Estaban Caletín y Fergomilo merendando un buen plato de almendras, pero ni siquiera eso superaba su tristeza, sólo una noticia muy importante podría alegrarles.
Caletín y Fergomilo tuvieron una "superextremazo" idea de las suyas, fueron a visitar al viejo Mistral, que siempre podían contar con él. Mistral vivía en las altas montañas.
- Caletín, ¿quiers que vayamos a hacer amigos?- preguntó Fergomilo.
- ¡Vale!, ¡genial!
Poco después fueron a una aldea donde se encontraron a un niño que tenía el mismo problema, no tenía amigos, pero tenía un hermano. Él se llamaba Carino.
- ¡Hola! ¿cómo os llamáis?
- Yo Fergomilo y éste es mi hermano Caletín.
Los tres fueron al parque de la pequeña aldea.
Cuando volvieron a su aldea sentían un poco de envidia de Carino, pues, ellos soñaban con tener un nuevo hermano. Entonces llegaron a casa y les contaron que iban a tener una hermana cuando pasaron ocho meses. Cuando nació su hermana iban presumiendo de ella por todas partes.

Autoras: María García, Natalia López y Raquel Díaz. 6ºA

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