Caletín y Fergomilo estaban jugando al parchís una tarde de otoño. Se tiraron la tarde entera jugando al parchís. Llegó la noche y se fueron a dormir. A la mañana siguiente, Fergomilo se despertó y vio que su parchís no estaba. Así que despertó a Caletín y se lo dijo rápidamente. Se vistieron y salieron, pero con tan mala suerte que estalló una fuerte tormenta. El viento les arrastró al río y la fuerte corriente les llevó a un lugar, tan lejos, que los árboles estaban quemados. Ellos, asustados, vieron una cueva y se metieron, pero era una cueva de lobos. Cuando los lobos volvieron paró de llover. Caletín y Fergomilo les vieron de lejos y se fueron corriendo al río. Allí, cogieron una corteza, la ataron por los tallos de unas hojas a unos palos, se subieron a la cortezay echaron a remar río arriba.
Cuando llegaron a su tierra, preguntaron al sol:
- ¿Has visto nuestro parchís?
- No- respondió el sol.
Entonces preguntaron a la luna, y también les dijo que no. Preguntaron al viento del sur y entonces les dijo:
-¡Sí!
Entonces Caletín y Fergomilo dijeron: "queremos volar donde esté nuestro parchís".
El viento les llevó donde estaba su parchís. Resultó que lo tenían unos zorritos. La madre zorra les preguntó qué querían. Le explicaron qué había pasado y la madre zorra les dijo que vio la ventana abierta y había una cosa muy colorida y quería hacerle un regalo a sus crías. Caletín y Fergomilo la entendieron muy rápido y le dijeron que se quedara con el parchís que ellos podían construir otro.
Y así volaron a casa, se había hecho de noche y se tenían que ir a la cama, así que se fueron y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Autora: Gloria Gómez (3ºB)
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