Escoge bien

Esta historia empieza en un colegio, al que iban Caletín y Fergomilo, pero aparte de empezar en el colegio, justamente empieza en la clase de plástica.
Fergomilo estaba en su sitio calladito como de costumbre, pero Caletín...no se puede decir que estuviera quietecito. A Fergomilo se le daba genial la pintura, pero Caletín, era como si fuese el enemigo de la pintura, la odiaba. Ese mismo día la profesora de plástica les mandó una ficha que iba de que fueran al lago cristalino y dibujaran lo que viesen.
Caletín, puede que fuese obediente, pero era muy organizado.
Al día siguiente por la mañana Fergomilo se fue al lago cristalino e hizo la ficha, en cambio Caletín lo único que hacía era salir con su nueva pandilla. En su nueva pandilla estaban David, Pelu (viene de su pelo alboratodo), Marina, Tami y Ana. No parecían muy normales. Generalmente Caletín era el que iba a buscarles, porque ellos no iban a por él . Caletín se sentía un poco fuera del grupo, pero él pensaba que era porque llevaba poco con ellos.
Caletín se olvidó por completo de la ficha. Al día siguiente Caletín fue al colegio con su hermano. Al llegar a la clase de plástica fue cuando se acordó. Caletín intentó escaquearse como pudo pero no le sirvió de nada. Ese mismo día por la tarde Caletín fue al lago para hacer la ficha. Al llegar se encontró con su pandilla. Al encontrarse con ellos vio que estaban de muy mal humor. Cuando se acercó, sus amigos le dijeron que no querían saber nada de él, que todavía era un niño y ellos eran más guays que él. Al oírlo Caletín se echó a llorar. En cuanto la vista se le volvió borrosa, debido a las lágrimas, el grupo desapareció. Caletín siguió su camino. Al llegar al lago se sentó en la orilla y empezó a llorar más y más fuerte hasta que se quedó sin lágrimas. En esos momentos Caletín no estaba como para hacer la ficha, pero él lo intentó. Dado su nerviosismo no sabía ni cómo hacerlo. Estuvo más de treinta minutos intentándolo, hasta que apareció Fergomilo. Caletín gritó a Fergomilo para que se acercase y él fue hacia allí y se sentó a su lado. Caletín le preguntó cómo había que hacer la ficha y Fergomilo le explicó que tenía que hacer lo que viese, le explicó que cerrara los ojos y dibujara lo que se imaginaba.
Caletín, al final, entendió que la pintura no se hace con el lápiz, sino con la imaginación. Cuando le llevó la pintura a la profesora, ésta le puso un sobresaliente.

Autora: Laura Pereira de Pablo.

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