- Bufff, ¡qué calor! -dijo Caletín mientras se secaba la frente con su pañuelo que una mariposa le había regalado.
- ¡Vaya que sí!, ¿dónde está Brisita?, hace mucho que no viene por aquí.- Dijo Fergomilo.
Brisita era el vientecillo preferido de Fergomilo y Caletín. Siempre venía por las tardes en verano, cuando el sol estaba a punto de retirarse a su casa a dormir. Cuando Brisita llegaba, Fergomilo y Caletín se subían a la copa de Don Pino, el árbol más alto del bosque y abrían los brazos para que Brisita pasara entre ellos y les hiciera cosquillitas y les diera mucho fresquito.
- ¿Dónde se habrá metido?- gruñó Caletín- ¡deberíamos ir a buscarla!
- ¡Eso, vayamos a buscarla!, igual se ha metido en algún lío y la tenemos que ayudar. -Fergomilo se empezó a preocupar por su amiga Brisita.
Así que pidieron ayuda a todos los animales del bosque, para que buscaran a Brisita.
- ¡Hay que encontrar a Brisita!. ¡Pásalo!.
Y cada animalito se lo decía a otro, y éste a su vez a otro, hasta que al final todos los animales se pusieron a buscar a Brisita.
Y al final, dos ardillas que estaban guardando unas nueces en en hueco de un árbol, encontraron allí a Brisita y se lo dijeron a Caletín y Fergomilo.
- ¿Qué te pasa?, ¿estás malita? - le preguntó Fergomilo. No te hemos visto en todo el verano, ¡te echamos de menos!. Las tardes de verano sin ti se hacen muyyyyy calurosas. ¡Sopla, vuela y refresca a todo el mundo!
- ¡No!, todos los años lo mismo. Nadie me da las gracias, nadie se para a hablar conmigo. Todos me ignoran... así que... ¡estoy en huelga!.
- ¿En huelga?...¿Y eso qué es lo que es? - le dijo Caletín.
- Pues que no voy a soplar y me quedaré en este hueco hasta el verano que viene - contestó Brisita.
- Tienes razón Brisita, somos unos brutos y no hemos sido muy cariñosos contigo...pero...¡tengo la solución!- dijo Caletín.
Entonces todos los amigos de Brisita celebraron una gran fiesta en su honor para agradecerle que les diera tanto fresquito en verano y se lo pasaron de requetechupe... y...Brisita volvió a soplar y a hacerles cosquillas.
Y Don Pino, que era muy sabio, les dijo a Caletín y Fergomilo:
- Hay que cuidar a los amigos, porque son nuestro mayor tesoro.
Autor: Jesús Ruíz (Papá de Rubén y Héctor)
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